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Idea tomada de la canción: "La hormiguita hipie, de Biper y sus amigos" Obra, guión para teatro, LA HORMIGUITA HIPIE.

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Esta es la historia de una hormiguita a quien Dios le dio muchas capacidades. Gracias a su fuerza, entusiasmo y agilidad, esta hormiguita era ejemplo para las demás y con mucha diligencia la seguían con agrado y se apoyaban.
HORMIGUITA HIPIE: Vamos hermanitas, tenemos que reunir mucha comida, animo que entre todas podemos lograrlo.
DEMAS HORMIGUITAS: Si, si, vamos, si tú puedes, nosotras también podemos.
De este modo en el hormiguero nunca faltaba la comida, sin importar si era invierno o verano, cada quien hacia su mayor esfuerzo, todas motivadas por esa gran hormiguita que siempre obedecía a Dios y trabajaba con diligencia y responsabilidad.
El padre de la hormiguita la quería mucho y se sentía muy orgulloso, siempre le había enseñado a obedecer y servirle a Dios y a ser una buena hormiga para toda la comunidad.
Dios siempre quiere que sus hijos se ayuden unos a los otros, que no sean ventajosos y que convivan para el bien común.
Pero un día paso algo inesperado y la hormiguita se despertó en una actitud muy extraña, era una hormiga diferente que de todo renegaba y se volvió amargada y hostil.
HORMIGUITA HIPIE: Hoy tengo mucha pereza de trabajar, ya estoy cansada de obedecerle a mi padre, tal vez en otro lugar todo sea más divertido.
El feo espíritu de la desobediencia siempre andaba rondando el hormiguero, buscando inculcar pereza e ingratitud a las hormiguitas, pero nunca había logrado hacer que alguna se desviara del buen camino, pues el ejemplo de la gran hormiguita trabajadora las mantenía fuertes y llenas de energía. Sin embargo escucho el pensamiento de la hormiga líder y aprovechó para meterse en su corazón haciendo estragos.
ESPIRITU DE LA DESOBEDIENCIA: Que gran fortuna tengo yo…!!! … La hormiga a quien Dios le ha dado más virtudes no quiere trabajar, es el momento de meterme en su corazón.
Y de este modo el espíritu de la desobediencia se adueñó de ese corazón que era bueno, pero que por un momento se dejó ganar por la pereza y se fue por el mal camino.
HORMIGUITA HIPIE: Ya estoy cansada de trabajar, me voy de este hormiguero aburrido.
Y usando una peluca de pelo largo, un collar de perlas gastadas y un morral con una camisa, llenó su boca de chicle y se fue a aventurar. Ni siquiera se despidió de su padre, solo se fue sin importarle nada ni nadie.
Cuando su papá y las demás hormiguitas la buscaron, no la encontraron y con mucha tristeza la extrañaron cada uno de sus días.
HERMANITA 1: Padre, a dónde ha ido nuestra hermanita, la extraño mucho.
HERMANITA 2: Padre, nuestra hermanita nos enseñaba a ser diligentes, ella siempre fue ejemplo para nosotras, queremos que regrese.
HERMANITA 3: Padre, anoche yo la noté muy cambiada antes de ir a dormir, qué le habrá sucedido.
HERMANITA 4: Padre, ya la hemos buscado por todas partes y no la encontramos.
Todas las hormiguitas preguntaban por su hermana y su padre no tenía una respuesta, pero como amaba y tenía fe en Dios, le pidió desde lo más profundo de su corazón que la regresa y con confianza le hablo a nuestro Señor.
PADRE: Mi Dios, pongo en tus manos a mi amada hormiguita, te pido la traigas de nuevo a casa y la libres de todo mal y peligro, en ti confío Señor, que se haga siempre tu voluntad, amen.
Mientras tanto la hormiguita Hipie en la ciudad, pensaba que iba a vivir muchas aventuras maravillosas y que su vida sería llena de comodidad.
HORMIGUITA HIPIE: Trabajar en el hormiguero para el bien de todas las hormiguitas era bueno, pero estoy cansada de obedecer y ahora quiero vivir libremente sin que nadie me diga nada.
Así que, corrió por las calles, bailó en los bares y desafió muchos peligros, pero muy pronto se sintió cansada, con hambre y muy solitaria, así que buscó personas desconocidas que encontró en la calle y les pidió ropa, comida y un lugar para dormir.
HORMIGUITA HIPIE: Señor, soy la hormiguita Hipie, estoy muy cansada y necesito que me regales comida y bebida.
HOMBRE 1: Jajajaja, estás loca, acaso yo soy tu padre para andarte manteniendo, jajajajajaja, si quieres comer compra tu propia comida.
La hormiguita Hipie se sintió muy triste, pero tomó de nuevo fuerzas y buscó a otra persona.
HORMIGUITA HIPIE: Señor, tengo hambre y sed, puedes darme un poco de comida y agua por favor.
HOMBRE 2: Si claro, yo te doy comida y agua, si tú a cambio me ayudas a robar el bolso de las señoras que pasen por este lugar.
HORMIGUITA HIPIE: No, no, no, gracias, robar no es un acto bueno.
Entonces la hormiguita fue a los basureros y buscó comida podrida que otros habían tirado, pero debía comérsela para calmar el hambre de tantos días.
HORMIGUITA HIPIE: Ya mi ropa está rota y sucia, no traje nada para cambiarme, tal vez estas personas no regalen comida, pero seguramente me darán zapatos y ropa.
HORMIGUITA HIPIE: Señora, puedes darme algún traje y zapatos para cambiarme, mira ya mi ropa está muy gastada.
SEÑORA 1: Jajajaja, noooooo, si nisiquiera tengo ropa nueva para mí, mucho menos para regalar.
HORMIGUITA HIPIE: Señora puedes regalarme algún vestido para cambiarme y dejarme dormir en tu casa, la noche es muy fría.
SEÑORA 2: Jajajaja, como se le ocurre, dejar yo dormir a una desconocida en mi casa, jajaja, ni loca que estuviera.
Y de ese modo la hormiguita Hipie, paso largas noches y días sin un techo, sin comida, sin ropa ni zapatos y mucho menos sin alguien que le diera un abrazo y la hiciera sentir valiosa e importante.
El espíritu de la desobediencia disfrutaba las penas de la hormiguita hipie, y recostado en una esquina se reía a carcajadas.
ESPIRITU DE LA DESOBEDIENCIA: Jajajajaja, que tonta fue esta hormiga rebelde, siendo tan amada y valorada en el hormiguero, prefirió seguirme a mí y desobedecer a su padre, jajajajajajaja, asi me gustan las hormigas, bien tontas.
Dios del cielo, observaba a su hija y con mucha tristeza veía como cada día caía más en la desesperación, no tenía amigos que la ayudaran y muy desagradecida había escapado de su hogar sin importarle la familia.
DIOS: He ahí a la hormiguita Hipie, pasando penas y tristezas por ser desobediente, se fue del hormiguero sin importarle el dolor que le causaría a su familia.
ESPIRITU DE LA DESOBEDIENCIA: Jajajaja, esta hormiga es mía, te desobedeció Dios y nunca va a cambiar, la llevaré por el camino del mal, del vicio y las tristezas.
DIOS: Soy el Señor, Dios, compasivo y misericordioso, corrijo a mis hijos de sus errores y castigo sus faltas, pero si el pecador se arrepiente y vuelve a mí, jamás lo abandonaré.
La hormiguita Hipie fue criada con temor de Dios y amor en su corazón, por eso nuestro Señor Jesucristo, sabía que muy pronto ella se arrepentiría de sus pecados.
HORMIGUITA HIPIE: Me siento muy enferma, en el hormiguero todo era diferente, todas las hormiguitas nos ayudábamos y abundaba el amor. Estoy arrepentida por haberme marchado dejando a mi familia. He andado tanto que ya no recuerdo el camino a casa, Dios por favor perdóname, ayúdame, escúchame, quiero regresar.
Y llorando muy arrepentida de sus pecados y su desobediencia, sintió que una luz de esperanza iluminaba su corazón, Dios en su infinita misericordia lo había escuchado y había perdonado sus pecados, ahora era tiempo de ayudarla.
DIOS: Te regreso la confianza en ti misma, las buenas enseñanzas de amor que alguna vez te hicieron sabia, la fe en que tu familia y yo Dios tu padre te amamos, regresa a casa hormiguita Hipie, solo camina que yo guiaré tus pasos.
Y de este modo la hormiguita con mucha esperanza siguió la voz de Nuestro Señor. A lo largo del camino fue reflexionando sobre cada una de sus faltas, sobre la importancia de ser agradecidos, leales, diligentes, amar a la familia y ante todo amar a Dios.
Las hermanitas día a día habían trabajado por que era el ejemplo que habían recibido de su hermana mayor y en el descanso consolaban a su padre, pidiéndole a Dios que pronto la trajera de regreso a casa.
De repente observaron que una hormiguita de aspecto cansado, viejo y enfermo se aproximaba al hormiguero y llamaron a su padre.
HERMANITA 1: Padre, una hormiga parecida a nuestra hermana se acerca al hormiguero, pero se ve cansada, vieja y enferma.
HERMANITA 2: Ven pronto padre, vamos a ver si es ella.
PADRE: Dios mío, que sea ella.
HORMIGUITA HIPIE: Padre, hermanitas, perdónenme, me escapé de la casa buscando nuevas aventuras, dejé de ser una buena hija y desobedecí a Dios mi Señor, pero él me ha perdonado y me ha traído de nuevo a casa. PERDONENME POR FAVOR.
PADRE: Quien no corrige a sus hijos, no los quiere, por eso tendrás que demostrar tu arrepentimiento con buen trabajo y buen comportamiento, porque Dios nos enseñó a ser hijos obedientes y honrar su nombre.
HORMIGUITA HIPIE: Si padre, lo prometo.
Y de este modo, padre, hermanitas y hormiguita Hipie, trabajaron con mucho esmero y amor en el hormiguero, siempre dándole el primer lugar a Dios y honrando su nombre, Dios las bendijo con mucho alimento y felicidad.
Ahhhh…. Y el espíritu de la desobediencia se quedó viviendo en la calle, esperando a que la hormiguita Hipie regresara, pero esto nunca pasó, porque ella de ahí en adelante, siempre siguió el buen camino de Dios.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

 

Nancy Mejia. 

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